PREGUNTAS MAS FRECUENTES SOBRE LA DIABETES


Cuando un familiar se enferma son muchas las interrogantes que nos planteamos, sobre las causas, el tratamiento y sobre cómo podemos entender la enfermedad. Aquí te presentamos las dudas más comunes ante la diabetes.

¿Qué es la glucosa?

Es una sustancia que nuestro cuerpo sintetiza a partir de los alimentos, se trata de la principal fuente de energía de las células. Sin ella nuestro cuerpo no podría pensar, caminar, respirar, dormir, jugar, etc.

¿Qué es la insulina?

Es una hormona producida por unas células llamadas Beta, que se encuentran en el páncreas. La insulina se encarga de que todas las células del cuerpo reciban glucosa para que puedan realizar sus procesos. Actúa como una especie de llave que abre la puerta a la glucosa para dejarla entrar.

¿Qué es la diabetes?

Es un trastorno caracterizado por la imposibilidad del páncreas de producir suficiente insulina o por la poca capacidad de ésta para funcionar. De esta forma no se puede “abrir” la puerta a la glucosa provocando que se acumule en la sangre.

¿Cuál es la diabetes tipo 1?

Es un tipo de diabetes que se presenta en la infancia y la adolescencia y la cual se desarrolla porque el sistema inmunológico del cuerpo desconoce a las células productoras de insulina y las elimina. De esta forma no se produce insulina y la glucosa se queda en la sangre. Su evolución es silenciosa y se manifiesta cuando el 80% de las células Beta han sido destruidas.

¿Cuál es la diabetes tipo 2?

Se presenta cuando las células productoras de insulina funcionan en un 20 o 40% de su capacidad o cuando la insulina existente no funciona de manera adecuada. Este tipo de diabetes se presenta debido a factores como la herencia, la edad, el obesidad, los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo.

¿Qué es la diabetes gestacional?

Es un tipo de diabetes que se manifiesta únicamente en el embarazo debido a que durante este período se producen hormonas que actúan en contra de la insulina. Generalmente no produce síntomas, pero es importante detectarla y controlarla a tiempo ya que puede provocar complicaciones en el embarazo tanto para la madre como para el bebé. La obesidad, el sobrepeso, la poca actividad física y tener familiares con diabetes son factores de riesgo para desarrollarla.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando la glucosa aumenta en la sangre, se pueden presentar ciertas señales como orinar en exceso, tener mucha sed, sentirse demasiado cansado y tener la visión borrosa.

¿Qué es la hiperglucemia?

Se trata de una condición en la cual los niveles de glucosa en sangre se elevan demasiado. Es un signo de que la diabetes está fuera de control y puede traer consigo cetoacidosis diabética.

¿Y la hipoglucemia?

Es cuando los niveles de azúcar en sangre son muy bajos. Ocurre cuando se aplica demasiada insulina, no se come lo suficiente o se hace más ejercicio que el debido. Por lo general, tomar pequeñas cantidades de azúcar o de jugos o alimentos azucarados ayuda a elevar los niveles de glucosa.


Referencia informativa: Aprenda a vivir con diabetes; “Diabetes, lo que necesita saber” Diabetes Hoy Especial niños y jóvenes 2007


Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, TodoEnSalud



¿TIENE ALGUNA RELACION LA DIABETES CON LAS ENFERMEDADES CARDIACAS?


El corazón es uno de los órganos más importantes del cuerpo pues gracias a él todas las células reciben nutrientes para realizar sus funciones, de ahí que las enfermedades del corazón sean tan peligrosas. Las estadísticas indican que doce millones de muertes en el mundo son a causa de trastornos cardiovasculares. Además de que éstas son responsables de más de la mitad de la mortalidad en las personas de más de 65 años.

Enfermedad cardiovascular: más que un trastorno

Se conoce como Enfermedades Cardiovasculares a un grupo de padecimientos que afectan tanto al corazón como al sistema circulatorio. Cada una de ellas afecta una parte diferente del aparato circulatorio y sus causas son distintas. Entre las principales afecciones que se colocan en esta clasificación se encuentran: la arteriosclerosis, la angina de pecho, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, los ataques al corazón, entre otras. Se presentan a cualquier edad, pero son mucho más comunes entre personas de edad avanzada.

Aparecen cuando el corazón y los vasos sanguíneos no funcionan correctamente, ya sea por un exceso de grasas, por una elevada presión arterial o por un mal funcionamiento de los ventrículos del corazón. El peligro radica en que cuando nuestro músculo cardiaco enferma, puede ocasionar alteraciones que a la larga conducen a un trastorno denominado insuficiencia cardiaca, lo cual significa que al corazón se le dificulta el bombeo de la sangre.

Trastornos del corazón: los más comunes

Existen varios padecimientos catalogados como enfermedades cardiovasculares:


Enfermedad

¿En qué consiste?

Enfermedad de la arteria coronaria

Se trata de una obstrucción a las arterias que irrigan sangre al corazón

Angina de pecho

Dolor que se produce al realizar algún esfuerzo físico

Ataque al corazón

Intenso dolor que se produce cuando una parte del corazón deja de funcionar por falta de riesgo sanguíneo

Insuficiencia cardiaca

Se trata de un trastorno por el cual el corazón no puede bombear sangre a todo el cuerpo, lo cual provoca dificultad respiratoria y edemas en los tobillos

Arritmia

Alteración de la frecuencia cardiaca que puede causar palpitaciones y dificultad respiratoria

Enfermedad valvular

Afecta las válvulas de corazón que comunican al interior de éste

Arteriosclerosis y aterosclerosis

Endurecimiento de las arterias y pérdida de su flexibilidad (arteriosclerosis) En la aterosclerosis existe una acumulación de colesterol y grasa que disminuye el tamaño de los vasos sanguíneos y reduce el paso de sangre. Generalmente se debe a la hipercolesterolemia

Derrame cerebral o apoplejía

Sucede cuando no llega suficiente sangre al cerebro debido a un coágulo o a la ruptura de un vaso sanguíneo

La participación e la diabetes

Las personas con diabetes son de dos a cuatro veces más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares debido a una variedad de factores de riesgo como el desarrollo de presión arterial elevada, colesterol y triglicéridos elevados en sangre, mal control de la diabetes, falta de actividades físicas y sobrepeso u obesidad. Otro factor de riesgo es la resistencia a la insulina que, como sabes, es una disfunción metabólica presente en la diabetes tipo 2.

La Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) considera la diabetes como un factor de riesgo muy importante en el desarrollo de enfermedad cardiovascular ya que puede ocasionar una embolia cerebral o enfermedad de las arterias.

De acuerdo con esta asociación, dos tercios de las personas con diabetes mueren por alguna causa relacionada con el corazón o los vasos sanguíneos. Además asegura que las personas con diabetes son de dos a cuatro veces más propensas a sufrir un ataque al corazón o embolias.

Ayuda a tu ser querido a reducir el riesgo

Las personas con diabetes pueden reducir o retrasar enfermedades del corazón si controlan mejor sus niveles de glucosa en sangre, evitan las grasas saturadas, toman sus medicamentos o se inyectan insulina y, por supuesto, si acuden con el médico para una revisión periódica.

Otras recomendaciones:
  • Consumir menos grasa saturada

  • Reducir los alimentos ricos en colesterol

  • Seleccionar grasas Omega 3 y Omega 6

  • Consumir pescado dos o tres veces por semana

  • Comer cinco raciones de frutas y verduras al día

  • No utilizar mucha sal en la preparación de los alimentos
Fuentes: Torres Rodríguez, María Concepción. “Al ritmo de un corazón sano”. Diabetes hoy. Edición especial sobre complicaciones. Vol. 15. No. 5; http://www.diabetesvoice.org/

14 DE NOVIEMBRE DIA MUNDIAL DE LA DIABETES

Entiende y toma el control en este Día Mundial de la Diabetes

La diabetes es un mal que aqueja actualmente a una gran parte de la población mundial y según las estadísticas, esta enfermedad tenderá a aumentar en los próximos años si la sociedad, autoridades de salud y gobiernos no actúan con prontitud.

Las drogas: mala compañía de la diabetes


Sabemos que las drogas son negativas para nuestro organismo. Si padeces diabetes, no es para nada aconsejable que utilices esta clase de sustancias, ya que pueden provocar falta de concentración y como resultado de esto, perderás tu capacidad de cuidar de ti.


Bajo el influjo de las drogas sería casi imposible que siguieras cuidando de tu salud adecuadamente, pues tal vez te olvides de comer, ingieras demasiados alimentos u olvides aplicar tu insulina. Si te encuentras con personas que hacen uso de drogas, no podrán ayudarte en caso de que sufras una complicación, como en el caso de una hipoglucemia.

Si en algún momento decides tomar drogas, es necesario que analices qué sustancia estás tomando y cómo afectará en tu capacidad para controlar la diabetes, así como lo que deberás de hacer en caso de que se presente un problema. Para tal efecto, piensa en las siguientes preguntas:

· ¿Qué efecto tendrá la droga y durante cuánto tiempo?

· ¿Qué pasaría si después de tomar una droga sufro una hipoglucemia y me olvido de tomar mi insulina?

· ¿Alguien se dará cuenta si pierdo el conocimiento?

· ¿Podré volverme adicto a alguna droga?

· ¿Cómo puedo ponerme a salvo de sufrir alguna adicción?

Entre las drogas que pueden afectarte se encuentran el cannabis, el LSD, los hongos, el éxtasis y la cocaína, las cuales son capaces de afectar tu coordinación y tu estado de atención.

A continuación te mostramos algunos ejemplos de cómo algunas drogas pueden alterar tu salud y el control de la diabetes.

Cannabis: Los efectos de esta droga después de haber fumado un cigarro son de relajación, aunque también pueden hacerte sentir inquieto o incómodo. De igual forma, es posible que pierdas el sentido del tiempo y que por esto te olvides de tomar tu insulina o medir tus niveles de glucosa en sangre. Otra característica es que el cannabis puede hacer que te sientas con mucha hambre, de esta forma acabarás consumiendo cantidades exageradas de comida. Todo esto puede acarrear altos niveles de glucosa en sangre.

Alucinógenos: En éstas se incluyen al LSD y a las setas. Las propiedades alucinógenas de estas drogas te hacen ver y sentir imágenes y experiencias intensas, o lo que comúnmente se conoce como un “viaje”. Bajo estas circunstancias es muy fácil que pierdas el sentido del tiempo, así como el control de tus actos y pensamientos. Si te encuentras bajo la influencia de esta sustancia no podrás controlar tu diabetes correctamente.

Estimulantes: Aparentemente esta clase de drogas, como el éxtasis, el speed y la cocaína proporcionan gran energía y confianza y con ello, podrías ser capaz de realizar un sin fin de actividades en las cuales perderás mucha energía. También es posible que sufras una deshidratación por los efectos del alcohol. La combinación entre desgaste de energía y deshidratación puede inducir una hipoglucemia grave. Se pueden contrarrestar los niveles bajos de glucosa en sangre comiendo un poco más y tomando bebidas que no sean alcohólicas. Recuerda que quizá no sientas hambre mientras te encuentras bajo los efectos de los estimulantes.

Lo mejor será que evites consumir cualquier droga; es tu salud la que está en juego, sobre todo si padeces diabetes. No expongas tu vida ni la tranquilidad de tus seres queridos.

Referencia informativa: Walker, Rosemary y Rodgers, Jill. Diabetes, guía práctica para el manejo de la salud. Diana, 2004, pp. 180-181; Stoppard, Miriam, Dra. Guía de la salud familiar. Pearson Educación, 2004, pp. 28-30; Dolger, Henry, Dr. y Seeman, Bernard. ¿Cómo vivir con la diabetes? Diana, 1980, p. 173


LA RETINOPATIA DIABETICA


Según las estadísticas, las personas que padecen diabetes tienen 25 veces más posibilidades de sufrir ceguera que una persona que no padece la enfermedad. Se estima que cada año 25 mil personas en Estados Unidos, pierden la vista a causa de trastornos relacionados con la diabetes, como el glaucoma, las cataratas, la neuropatía óptica y la retinopatía. Esta última constituye la complicación visual más importante en los pacientes diabéticos y es causa significativa de ceguera entre personas de 20 a 64 años de edad.

Luces convertidas en imágenes

Los ojos nos ayudan a realizar diversas tareas cotidianas que se nos complicarían si no pudiéramos ver. Son una herramienta necesaria y uno de los componentes más importantes de este órgano es la retina: una capa sensorial que capta la luz que se convierte en imágenes dentro de nuestro cerebro.

La retina es la parte del ojo que se encarga de percibir la luz del exterior y generar impulsos eléctricos a partir de fenómenos fotoquímicos, modula y conduce estos impulsos al cerebro a través del nervio óptico lo que da como resultado lo que vemos. Gracias a la retina, la luz que capta nuestro ojo se convierte en imagen.

Pero para que todo esto se lleve a cabo, el ojo cuenta con varias terminales nerviosas y pequeñas arterias que transportan sangre hasta él. Cuando estos vasos sanguíneos se debilitan pueden dejar salir líquido o sangre, formar ramas frágiles en forma de cepillo, y agrandarse en ciertos lugares. Si la sangre o líquido que sale de los vasos lesiona o forma tejidos fibrosos en la retina, la imagen enviada al cerebro se hace borrosa pues la retina no puede captar la luz.

¿Qué es la retinopatía?

Se trata de una complicación de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan a los ojos. El daño en estos conductos da como resultado una fuga de fluido o sangre y la formación de conductos frágiles e irregulares y tejidos fibrosos. Esto puede tornar borrosas o distorsionar las imágenes que la retina envía al cerebro.

Además, la retinopatía puede producir hemorragias, disminuir la sensibilidad de la piel, y reducir la visión. Los factores que ayudan a su desarrollo y progresión son: control glucémico inadecuado, hipertensión arterial, duración de la diabetes y tabaquismo.

De hecho, los riesgos de desarrollar retinopatía diabética aumentan entre más tiempo se tenga de padecer diabetes. Alrededor del 80% de las personas que tienen diabetes durante por lo menos 15 años, presentan algún tipo de daño en los vasos sanguíneos de la retina.

La retinopatía está clasificada en proliferativa y no proliferativa.

No proliferativa: Es la fase inicial de la enfermedad y se considera menos severa. Se produce cuando los vasos sanguíneos del ojo filtran líquido dentro de la retina, lo que puede causar visión borrosa.

Proliferativa: Es la forma avanzada de la enfermedad y se produce cuando comienzan a crecer nuevos vasos sanguíneos dentro del ojo los cuales son frágiles y pueden presentar hemorragias que deriven en cicatrización de la retina y por tanto en pérdida de la visión.
¿Tiene síntomas?

No. En la mayoría de los casos, la retinopatía diabética no causa síntomas, por lo cual la enfermedad avanza lentamente; sin embargo, en muchas ocasiones los pacientes comienzan a percibir señales como visión nocturna deficiente, visión borrosa y ceguera temporal.

Uno de los primeros síntomas de retinopatía diabética es la visión nocturna deficiente. Otros síntomas abarcan:

Moscas volantes
Visión borrosa
Ceguera
Sin embargo, muchas personas no presentan ningún síntoma antes de que ocurra un sangrado mayor en el ojo. Ésta es la razón por la cual toda persona con diabetes debe hacerse exámenes regulares de los ojos.

Aunque no va acompañada de dolor, la retinopatía proliferativa constituye una condición severa de dicha enfermedad y requiere de atención médica inmediata. El embarazo y la presión arterial elevada pueden agravar la retinopatía diabética.

Prevenir para no enfermar

Es importante que las personas con diabetes se realicen exámenes de la vista de forma periódica, con ello se puede detectar a tiempo la retinopatía y otra serie de enfermedades de los ojos como el glaucoma.

Para detectar la presencia de retinopatía diabética, el oftalmólogo examina el interior del ojo usando un instrumento llamado oftalmoscopio. Es posible que sea necesario dilatar las pupilas por medio de unas gotas para los ojos. En caso de que el médico compruebe la presencia de retinopatía diabética, puede decidir tomar fotografías a colores de la retina o recurrir a una prueba especial llamada angiografía con fluoresceína para determinar si se requiere de tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento?

La retinopatía no tiene cura, pero puede ser tratada de formas eficaces. En su fase no proliferativa, el tratamiento se limita a mantener normales los niveles de glucosa en sangre, con lo que se busca impedir el daño a los vasos sanguíneos retinianos. En el caso de la retinopatía proliferativa se necesita detener el avance de las lesiones ocasionadas por la retinopatía diabética y, de ser posible, para mejorar la calidad de la vista, para ello se puede optar por:

Fotocoagulacón con láser: Es una especie de cirugía que consiste en la aplicación de pequeños disparos láser que impactan en la superficie de la retina buscando la coagulación de los nuevos vasos sanguíneos que se forman en la retina.

Vitrectomía: Las complicaciones más severas de la retinopatía diabética son el desprendimiento de la retina y las hemorragias dentro del vítreo. La vitrectomía es una microcirugía que permite retirar los residuos del vítreo y las tracciones que se desprenden de la retina. A través de la vitrectomia, el cirujano extrae el humor vítreo lleno de sangre y lo reemplaza con una solución transparente.
Si ya se detectó retinopatía, los exámenes deben realizarse una vez cada cuatro o seis meses. Pero ante cualquier cambio en la visión es importante acudir con el médico.


Referencia informativa: Velasco Fuentes, I. “Ojos para sentir, corazón para controlar”. Diabetes hoy, Volumen 15, Edición especial de complicaciones; Martínez Castro, F. “Ojitos pajaritos”. Diabetes Hoy, Volumen 14, No. 16; www.tuotromedico.com; Medline Plus
Departamento de Comunicación y Contenido; TodoEnSalud

INSULINA INHALADA


La otra cara del tratamiento para la diabetes

VIDEO SOBRE INSULINA INHALADA:

Después de trabajar con células pancreáticas y entender su funcionamiento, dos médicos encontraron la clave para entender la diabetes: una hormona a la que denominaron insulina. Este descubrimiento les valió el premio Nobel de Medicina mientras que le regaló a la ciencia médica el avance más importante en materia de diabetes. Gracias a ello, la esperanza de vida para los pacientes aumentó.


A partir de ese momento, la forma de concebir y tratar la diabetes cambió, se encontró que administrando cierta cantidad de esta sustancia mediante inyecciones, los pacientes controlaban su padecimiento y mejoraban su calidad de vida, atrasando la aparición de complicaciones.


¿De dónde provienen la insulina?


Las primeras insulinas que se usaron para el tratamiento de la diabetes se extraían del páncreas de diversos animales, principalmente del ganado bovino y de cerdo, pues la insulina de este último es casi idéntica a la humana y posee el mismo efecto sobre el azúcar en la sangre.


Actualmente, sólo existen insulinas humanas que se elaboran mediante ingeniería genética en ciertos laboratorios. Se utiliza una técnica denominada ADN recombinante en la cual se sintetiza el gen de la insulina y se inserta en una bacteria o en una levadura que la reconocen como propia e inducen la producción de pro-insulina, de la cual se obtiene insulina y péptido –C.


Cabe mencionar que el término insulina humana se refiere a que su estructura es idéntica a la hormona producida por los seres humanos, aunque no se obtenga a partir de ellos. La pureza de las insulinas actuales es superior a las que se utilizaban antaño, con lo cual se ha logrado evitar reacciones secundarias.


Las primeras investigaciones sobre este tratamiento arrojaron que la insulina es destruida en el estómago por lo que no se puede administrar vía oral y sí mediante inyecciones. Durante mucho tiempo se buscó otra alternativa para aquellas personas que temían inyectarse hasta cuatro veces al día y después de 20 años de investigación, por fin, la insulina inhalada promete revolucionar el tratamiento de la diabetes.

La otra cara del tratamiento de la diabetes: insulina inhalada

Hace poco menos de un año, la insulina inhalada fue aprobada por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos o Food and Drug Administration ) para el tratamiento de la diabetes tipo 1 y en algunos casos la diabetes tipo 2.

El gran reto era que, hasta hace poco tiempo, la evidencia científica mostraba que la única vía posible de administración de la insulina era cutánea, sin embargo, se comprobó que ésta puede ser absorbida por la sangre sin necesidad de agujas ni jeringuillas, mediante un inhalador parecido al usado en el tratamiento contra el asma. Por lo que la aprobación de este fármaco marca una pauta en el tratamiento de la diabetes mellitus.

Cabe señalar que no podrá sustituir todos los tipos de insulina, pues sólo se utilizará en lugar de la denominada insulina rápida, que es aquella absorbida rápidamente por el torrente sanguíneo y con un pico de acción casi inmediato. No reemplazará a la insulina basal o de larga duración, por lo que algunas personas con diabetes tipo 1 necesitarán seguir inyectándose, dependiendo de la opinión de su médico.

Este nuevo sistema de administración de insulina representa uno de los avances más importantes para el tratamiento de la diabetes, que ayudará a aquellas personas con diabetes tipo 1 que requieren muchas inyecciones diarias de insulina rápida para mantener un óptimo control de sus niveles de glucosa, pero también será una excelente alternativa en el tratamiento de personas con diabetes tipo 2 a las cuales se les indica tratamiento con insulina pero se rehúsan a utilizarla por miedo a las inyecciones.

¿Cómo funciona?

La insulina inhalada produce una especie de nube de partículas a partir de insulina pulverizada. Estas partículas son absorbidas por la sangre a través de los alvéolos pulmonares, gracias a un inhalador parecido a los que actualmente se utilizan para el tratamiento del asma.

Para comprobar su eficacia, se llevó a cabo, a nivel mundial, un estudio con duración de siete años en donde participaron más de 3,000 pacientes diabéticos que fueron tratados con insulina inhalada. Con ello se demostró que este tratamiento es tan efectivo como la insulina inyectada y superior a los hipoglucemiantes orales o pastillas que utilizan las personas con diabetes tipo 2, para reducir y mantener bien controlados los niveles de glucemia.

Sin embargo, se observaron algunos efectos secundarios como tos, dificultad para respirar, boca reseca y episodios de hipoglucemia, por lo que se recomienda estar muy atentos a estos síntomas y monitorear cuidadosamente los niveles de glucosa.

Por otra parte, se detectó que algunos pacientes presentaron dificultad para respirar después de utilizar insulina inhalada por varios meses. Debido a esto, se realizará un estudio con duración de 12 años para investigar a profundidad los posibles efectos secundarios y el peligro que puede representar la utilización de esta terapia en personas que tengan algún problema relacionado con los pulmones.

Por tal motivo se decidió restringir su uso en pacientes con asma, enfisema, bronquitis u otro problema pulmonar; así como por aquellos que fuman o dejaron de hacerlo recientemente. Por otro lado, la utilización de esta terapia tampoco se recomienda en niños y jóvenes menores de 18 años ni en mujeres embarazadas.

A pesar de que este nuevo medicamento ya ha sido aprobado y se espera su pronta comercialización, los estudios sobre su eficacia seguirán llevándose a cabo, con la intensión de ofrecer al público una terapia segura y efectiva. Ahora sólo falta que llegue a Colombia y que preguntes al médico de tu ser querido si es una buena opción para tratar su padecimiento.

Fuentes: Secretaría de Salud. Manual para el manejo de las insulinas. 4ª Ed., México, 2004; www.diabetesaldia.com; www.intermedicina.com

CON DIABETES EN LA PIEL


La piel no sólo es el recubrimiento del cuerpo, por tanto su cuidado no es vanidad, se trata del órgano más grande que poseemos y quien refleja nuestra salud por dentro. Su función es proteger a nuestro organismo del embate de agentes del mundo exterior. Mide dos metros cuadrados de superficie, pesa cuatro kilogramos y tiene 0.2 milímetros de epidermis, la cual nos protege del calor, el frío, el polvo, las bacterias y de todo tipo de agresiones del medio ambiente.

La salud de la piel depende del estado de pureza que tenga la sangre y para que ésta se encuentre en buenas condiciones, es necesario mantener los diferentes órganos sanos y en plena capacidad de funcionamiento.


Nuestra piel

La piel está compuesta de tres partes fundamentales: la epidermis, la dermis y el tejido graso subcutáneo. Cada uno de estos componentes tiene tareas específicas:

Epidermis: Se trata de la capa final o exterior de la piel, es decir, la superficial, la que podemos tocar. Cumple varias funciones como la regeneración celular, y la protección y defensa ante infecciones y agentes externos en general.


Dermis: En la dermis es donde se sitúan los vasos sanguíneos y los linfáticos, los nervios, las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos. Es un tejido que fortalece la piel exterior y que le aporta elasticidad y textura ya que está formada por fibras flexibles, agua y una especie de gel compuesto de azúcares y proteínas.


Tejido graso subcutáneo: Está formado por células adiposas que nos protegen del frío. Más de la mitad de la grasa del organismo se localiza en esta parte.
¿Para qué sirve?

La piel cumple varias funciones muy importantes para el organismo: constituye una barrera frente al mundo exterior, la cual nos defiende de agresiones ambientales térmicas y químicas, radiaciones y microorganismos; amortigua los golpes; regula la temperatura corporal; permite percibir numerosas sensaciones y por último es el órgano que hace evidentes diversos signos de enfermedades internas.

Sin importar si se padece diabetes, todas las personas están expuestas a enfermedades de la piel: dermatitis, acné y urticaria son algunos de los trastornos que se pueden experimentar; sin embargo, las personas con diabetes son mucho más susceptibles a sufrir enfermedades de la piel, debido a la mayor cantidad de glucosa en sangre.

Se sabe que la tercera parte de las personas que tiene diabetes, experimentan, en algún momento de sus vidas, un trastorno cutáneo, de hecho, algunas veces, estos problemas son el primer signo de que existe la diabetes. Por suerte, la mayoría de las enfermedades en la piel se pueden prevenirse o tratarse fácilmente si se detectan a tiempo.

Las infecciones bacterianas, las infecciones fúngicas y el prurito son algunos de los trastornos que se manifiestan con mayor frecuencia en las personas con diabetes, aunque se pueden desarrollar sin importar que no se padezca la enfermedad. Otros problemas cutáneos aparecen principal o exclusivamente en personas con diabetes, como la dermopatía diabética, la necrobiosis lipoidica diabeticorum, las ampollas diabéticas y la xantomatosis eruptiva.

Peligros inminentes

Aunque las enfermedades de la piel causadas por la diabetes no pueden ser consideradas como una complicación crónica de esta enfermedad, la verdad es que pueden causar muchas molestias y agravarse demasiado. Entre los trastornos más comunes de la piel en personas con diabetes están las siguientes:

Infecciones bacterianas: Existen muchos factores que favorecen la aparición de infecciones bacterianas en la piel de personas con diabetes y de que éstas sigan un curso más desfavorable; de entre esos factores destacan las alteraciones inmunológicas que conllevan una disfunción de las defensas y una disminución de su migración al foco de infección. Una de las infecciones más frecuente son los orzuelos, que son inflamaciones en la piel causadas por bacterias que se introducen en las glándulas sebáceas de los párpados que brindan lubricación a la película lagrimal. El carbunclo es una infección profunda de la piel y el tejido subcutáneo. Las infecciones también pueden aparecer alrededor de las uñas.


Infecciones por hongos: Con frecuencia, el hongo responsable de las infecciones es candida albicans. Este hongo produce erupciones en forma de áreas húmedas, rojas, rodeadas de pequeñas vesículas y escamas. Estas infecciones suelen localizarse en los pliegues cálidos y húmedos de la piel: bajo las mamas, alrededor de las uñas, entre los dedos de los pies, en los ángulos de la boca, bajo el prepucio del pene, en las axilas y las ingles.


Dermopatía diabética: La diabetes, muchas veces es responsable de ciertos cambios en los vasos sanguíneos pequeños que pueden derivar en problemas cutáneos, denominados dermopatía diabética. Esta enfermedad aparece en forma de parches de color marrón claro, con escamas cutáneas. Los parches pueden ser ovalados o circulares. Algunas personas creen erróneamente que son manchas producidas por el envejecimiento. Con más frecuencia, este trastorno aparece en la cara anterior de ambas piernas, si bien las piernas no se afectan por igual. Estos parches no duelen, no se abren ni pican. La dermopatía es inocua, y no necesita tratamiento.


Necrobiosis lipoidica diabeticorum: Otra enfermedad que puede producirse por cambios en los vasos sanguíneos pequeños es la necrobiosos lipoidica diabeticorum, que es similar a la dermopatía. La principal diferencia es que las manchas son menos abundantes, pero más grandes y profundas. En ocasiones la necrobiosis lipoidica diabeticorum pica y duele y las manchas se agrietan y se abren.


Ampollas diabéticas o bullosis diabeticorum: Se trata de erupciones con ampollas que suelen aparecer sobre los dorsos de los dedos, manos, pies, dedos de los pies y en ocasiones las piernas o los antebrazos. Estas lesiones se parecen a las ampollas producidas por las quemaduras. A veces son grandes, pero son indoloras y no hay enrojecimiento a su alrededor. Se curan por sí mismas, generalmente sin cicatrices, en unas tres semanas. Con frecuencia ocurren en personas que tienen neuropatía diabética.


Xantomatosis eruptiva: Consiste en tumoraciones firmes y amarillentas, del tamaño de un chícharo (guisante), sobre la piel. Cada nódulo tiene un halo rojo y puede causar comezón. Este trastorno ocurre más a menudo sobre el dorso de las manos, los pies, los brazos, las piernas y las nalgas. Se presenta por lo general en jóvenes con diabetes tipo 1, pero con gran frecuencia se asocia también a niveles elevados de colesterol en sangre.


Granuloma anular diseminado: Consiste en la aparición de áreas de la piel sobreelevadas, bien definidas, en forma de anillo o de arco. Aparecen por lo general en los dedos o las orejas. Suelen se de color rojo o marrón.


PARA CUIDAR LA PIEL DE LA DIABETES

Tu familiar o amigo con diabetes puede cuidar de su piel para evitar que enferme. Para ello te recomendamos lo siguiente:

Cuidar de nuestra piel es un trabajo fácil al que podemos dedicarle unos cuentos minutos al día. Tú puedes proteger este órgano de enfermedades causadas por la diabetes si llevas a cabo los siguientes consejos:

Mantener la diabetes bajo control: Las personas con niveles altos de glucosa en la sangre suelen tener la piel seca y una menor capacidad para luchar contra las bacterias dañinas. Ambos problemas aumentan el riesgo de contraer infecciones.


Limpiar y secar la piel: Es muy importante que tu ser querido lave bien toda tu piel, de preferencia con un jabón neutro y que la seque bien sobre todo entre los dedos, el doblez de las piernas y rodillas, pues en esas partes la humedad favorece la aparición de hongos.


No bañarse con agua muy caliente: Este es un consejo que deben seguir todas las personas, tengan o no diabetes. La temperatura del agua no debe superar los 37 o 38 grados centígrados.


Hidratar la su piel: Es necesario que tu familiar evite tener la piel seca, pues cuando esto sucede, se produce comezón y al rascarse suelen provocarse heridas pequeñas en donde pueden desarrollarse infecciones. Dile a tu familiar que humecte su piel para evitar que se agriete, especialmente cuando el clima es frío o ventoso, pero que no abuse de la hidratación en zonas en donde la humedad favorece la aparición de hongos.


Curar las heridas que se puedan tener: Es muy importante que lave con agua y jabón cualquier herida que se provoque, que no use alcohol ni yodo para limpiar la piel, ya que son sustancias demasiado fuertes. Por supuesto que debe acudir con su médico para que sea él quien le indique qué puede utilizar para evitar infecciones.


Cuidar los pies: Los pies de las personas con diabetes deben ser cuidados al extremo. Aconséjale a tu ser querido que examine sus pies diariamente en busca de llagas o heridas. Se sugiere el uso de zapatos de horma ancha y de tacón bajo y que antes de ponerse los zapatos, verifique que no haya objetos extraños dentro de ellos.


Referencia informativa: www.cica.es; www.nia.nih.gov; www.fmdiabetes.com; www.diabetes.org; Medline Plus


Departamento de Comunicación y Contenido; TodoEnSalud.org

LIPOHIPERTROFIA:

Cuando la insulina daña la piel

Si tu familiar acostumbra inyectarse la insulina en las mismas zonas de la piel, ésta puede volverse dura y convertirse en lo que se conoce como lipohipertrofia. Las características de esta complicación son que las áreas de aplicación de la piel se inflaman, endurecen y sobresalen, pero no presentan ningún enrojecimiento y tampoco duelen.

¿Cuáles son las causas?

La lipohipertrofia aparece cuando el individuo en cuestión está acostumbrado a inyectarse la insulina en las mismas zonas de la piel, creando un agrandamiento excesivo de los tejidos en los que la piel está dañada. Bajo estas condiciones lógicamente habrá más posibilidades de sufrir lipohipertrofia.

¿Cómo detectar la lipohipertrofia?

Es posible que tu ser querido no se dé cuenta en las primeras etapas de esta complicación, pues las durezas de la piel pueden desarrollarse lentamente. Para que la lipohipertrofia no le tome por sorpresa, es recomendable que tu familiar o amigo pase su mano por los lugares en donde acostumbra inyectarse, de esta manera comprobará si su piel presenta algún cambio anormal.

Aconseja a tu ser querido que explore su piel y detecte bultos en ella. De igual forma, si los niveles de glucosa en sangre cambian día tras día sin que exista una buena razón, es mejor acudir al médico rápidamente, pues es posible que dichos cambios repentinos en los niveles de glucosa en sangre se deban a que las aplicaciones se lleven a cabo en lugares en los que el crecimiento celular sea irregular, lo que significa que la insulina no se absorberá como es debido. Un médico podrá diagnosticar este problema, revisando los lugares de la piel donde son aplicadas las inyecciones.

Se puede prevenir la lipohipertrofia

Se puede evitar esta complicación si la aplicación de la insulina se hace en otras áreas del cuerpo, (lógicamente, lugares donde se puede inyectar la insulina). El médico les mostrará las áreas alternativas donde se puede administrar la insulina, como caderas, glúteos, brazos y muslos.
Si ya existe la lipohipertrofia, hay que dejar de inyectar en las zonas duras, aunque parezca que las inyecciones son menos dolorosas.

Si la absorción de la insulina ha sido un problema en las últimas fechas, es probable que se hayan incrementado las dosis para revertirlo. Se podría pensar que la lipohipertrofia sea la culpable de esto, aunque tu ser querido debe visitar a su médico para que lo confirme. En caso de que así sea, quizá sea necesario reducir las dosis hasta la mitad cuando se administren las inyecciones en una zona nueva y así evitar la hipoglucemia.

Con el tiempo los bultos pueden disminuir de tamaño pues el cuerpo tendrá la capacidad de reabsorber las células grasas. En cambio los bultos grandes o los que se mantengan en la piel por mucho tiempo, es probable que no desaparezcan completamente. Lo mejor que se puede hacer es no volver a inyectar la insulina en las mismas partes del cuerpo.

Referencia informativa: Guía de la Clínica Mayo sobre tratamiento de la diabetes. Intersistemas Editores, 2001, México, pp. 107-109; Walker R. y Rodgers, J. Diabetes, guía práctica para el manejo de la salud. Diana, 2005, pp. 212-213; Lerman Garber, Israel, Dr. Aprenda a vivir con diabetes. Multicolor.




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